PERITAJES
PSICOLÓGICOS El
peritaje psicológico se está convirtiendo, cada vez más,
en un elemento fundamental como parte de las argumentaciones en el ámbito
judicial. Hay muchos terrenos en los que la evaluación psicológica
y los informes psicológicos, derivados de ésta, se posicionan como
vías argumentales de la mayor importancia. En nuestro centro realizamos
informes periciales psicológicos adaptados a las necesidades específicas
de cada caso. Algunos de los peritajes más frecuentes son: - Guarda
y custodia: es uno de los campos en los que más importancia tiene la
peritación psicológica, ya que puede constituirse como un argumento
principal en los casos en los que no existen otras causas de mayor importancia.
Existen muchos informes posibles en este ámbito:
- Capacidad y calidad
como padre/madre: Es importante poder adjuntar un informe psicológico
que acredite poseer los adecuados conocimientos y actitudes pedagógicas
para criar a los hijos. - Problemas clínicos de los hijos derivados
de la separación o problemas entre los padres: Es, desgraciadamente,
habitual que los hijos de parejas separadas o con problemas se vean afectados
por la situación, manifestando problemas de adaptación o de personalidad. -
Alienación parental: En algunas ocasiones uno de los progenitores trata
de que sus hijos rompan su vínculo con la ex pareja. Esto, además
de suponer un perjuicio para los hijos, supone una clara vulneración de
los derechos del padre/madre afectado/a. Las formas en que se trata de romper
ese vínculo son muy variadas, pero las más habituales son: hablar
mal de la ex pareja delante de los hijos, impedir o dificultar que los hijos se
comuniquen con la ex pareja, tratar de coaccionar a los hijos para que se opongan
al otro progenitor y hacerse la víctima ante los hijos culpando a la ex
pareja.
- Violencia de género: En los, desgraciadamente,
cada vez más frecuentes caso de violencia de genero puede ser muy importante
el adecuado informe psicológico que ahonde en las importantes secuelas
psicológicas de la violencia, a veces de mayor importancia que las físicas.
- Falsos
casos de violencia de género: Tristemente, la mediatización
de la violencia de género ha propiciado que personas desaprensivas se aprovechen
del genuino malestar social que ésta provoca para denunciar falsamente
a sus parejas, tratando de conseguir ventajas en procesos de separación
o de guarda y custodia. Desgraciadamente, estas maliciosas acusaciones son difíciles
de recusar, pero en ocasiones se puede determinar que el perfil psicológico
del supuesto maltratador no corresponde al del típico agresor, lo puede
servir de argumento en la defensa.
- Mobbing y acoso sexual:
Ambas son formas de acoso psicológico en el trabajo, la primera encaminada
a que el trabajador abandone el trabajo o a minar su confianza y la segunda como
una forma de discriminación que puede ir desde la molestia al abuso. En
ambos casos el lugar de trabajo se convierte en un ámbito hostil, provocando
que el/la trabajador/a sufra problemas de ansiedad, en algunos casos de gran consideración.
Estos problemas se pueden evaluar y cuantificar, mediante la adecuada evaluación
y su subsiguiente informe psicológico.
- Solicitudes de
invalidez, incapacidad o minusvalía: Incluso cuando la petición
de invalidez está causada por cuestiones físicas se suele producir
un malestar psicológico colateral, debido a la merma que suele causar en
la autoestima el problema persistente. En la presentación de una solicitud
de invalidez, incapacidad o minusvalía es lícito adjuntar cualquier
documento que refuerce la petición, por lo que de existir síntomas
psicológicos derivados del problema, será pertinente la adjunción
del adecuado informe psicológico que lo refrende.
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